viernes, 28 de enero de 2011

Buena gobernabilidad


Abierto a su Servicio
Un Caso de Buena Gobernanza

PRÓLOGO
Salil Shetty
Director de la Campaña del Milenio de la ONU, 2003-2010
En septiembre 2000, 189 líderes mundiales hicieron un compromiso solemne en la Cumbre del Milenio de la ONU para liberar a sus ciudadanos de la indignidad de la pobreza extrema y para realizar los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM).

Diez años después, mientras contamos los días hasta 2015, tenemos que recordar a nuestros líderes que romper una promesa es un pecado pero romper una promesa a las personas más pobres del mundo no es nada menos que un crimen. Si la pérdida de casi mitad de un millón de vidas de mujeres durante el parto cada año (casi todas de las cuales son completamente evitables) no es un crimen, entonces ¿qué es?

Nadie está situado mejor para enfrentarse al poder con la verdad que los millones de personas y líderes que forman el movimiento de Miqueas. Los miles de líderes de iglesias que pasan sus vidas en pueblos aislados y barrios bajos con los que experimentan la miseria absoluta, proveyéndoles con la alimentación espiritual, verdaderamente entienden la gran influencia positiva que el lograr de los ODM puede tener sobre los que tienen casi nada en la forma de recursos materiales.

En muchos lugares, los grupos diferentes de fe y las ONG están haciendo un esfuerzo heroico contra viento y marea para proveer directamente el apoyo educativo y sanitario y también los medios de vida a los pobres. Sin embargo, los esfuerzos colectivos de todas las entidades privadas para proveer directamente los servicios a través de proyectos locales solamente pueden alcanzar una proporción muy pequeña de quienes los necesiten. Al final, son los gobiernos principalmente que pueden y deberían asegurar el éxito de los ODM. Después de todo, son los gobiernos que se encargan de recoger los impuestos y de recibir la mayoría de la ayuda de la comunidad internacional. Lo que es más importante, es que son los gobiernos a los que los ciudadanos eligen como guardianes de los recursos públicos y que, por lo tanto, tienen que ser responsables de cara a sus votantes.

La gente a la vanguardia de las iglesias evangélicas sabe que si los recursos públicos se administran de una manera transparente y responsable, no hay nada que puede impedir que el mundo logre los ODM para 2015. Algunos de los países más pobres del mundo, como Ruanda, van progresando hacia lograr algunos Objetivos específicos, simplemente porque el liderazgo al nivel más alto ha priorizado la lucha contra la mala administración de fondos públicos y ha demostrado tolerancia cero a la corrupción a través de ejemplo personal.

El Desafío Miqueas tiene la legitimidad única de levantar su voz con los quienes en el poder, no solamente por su contacto diario con millones de personas que viven en pobreza, no solamente porque en muchos países sus líderes son voces que se han ganado la confianza de la gente y de los medios de comunicación, sino que igualmente, su convicción se construye sobre los valores fundamentales de los derechos humanos universales, la justicia y la ética para todos.

De la Campaña del Milenio de la ONU, que ha colaborado con Desafío Miqueas desde su comienzo, les deseamos mucho éxito en su contribución importante a lograr los ODM a través de un mundo que se gobierne para los pobres, si no que lo gobiernen los pobres.

I. INTRODUCCIÓN

En una nación pequeña y aparentemente intrascendente, apretada entre imperios intimidantes que eran mucho más poderosos, una voz solitaria pero persistente habló. Se necesitaban valor y convicción profunda para pronunciar la condenación de Dios de los que abusaban sus posiciones de influencia por su propia ganancia: los líderes políticos que eran 'desdeñosos de la justicia'; líderes de los poderes judiciales que vendían sus veredictos al 'mejor postor'; líderes religiosos y de opinión a los que les interesaban más el 'mercadeo masivo' y los 'honorarios altos' que proclamar la verdad de Dios. Miqueas enfrentó y denunció a todos por su complicidad en la corrupción extensa y la mala gobernanza.

Como siempre, eran los pobres que sufrían, y de nuevo Miqueas habló la verdad plenamente. Las personas que debían haber perseguido la justicia más bien estaban decididas en corromperla, canibalizando los que eran demasiado débiles para resistirlas. Sin la protección de la ley, los indefensos no podían hacer nada más que ver la destrucción de sus vidas y hasta la persecución de sus niños.

Las descripciones de Miqueas sobre el tipo de opresión que no diluyen ni la conciencia ni la responsabilidad son tan significativas ahora como eran antes cuando se hablaron por primera vez.
El abuso de poder y privilegio sigue negando a los pobres la oportunidad de crear un futuro mejor, negándoles acceso a lo que de pleno derecho les corresponde, hasta sus derechos básicos tal como un jornal justo por una jornada de trabajo honesto. Lo que es claro es que no es solamente una cuestión de la deficiencia de la política que falla a los pobres. La pregunta profética del compositor, dirigida a los quienes en el gobierno hace muchos años, trágicamente y urgentemente sigue pertinente hoy en día - <<¿Hasta cuándo juzgaréis injustamente, y aceptaréis las personas de los impíos?>> Además, las exhortaciones divinamente inspiradas todavía tienen que articularse:
<<Defended al débil y al huérfano; haced justicia al afligido y al menesteroso.
Librad al afligido y al necesitado; libradlo de mano de los impíos>>.

Esto no solo es una demanda por la buena gobernanza, sino por una gobernanza piadosa. Es de insistencia divina que los asuntos de las naciones se gobiernen según los principios fundamentales que aseguran que los débiles y los que no tienen fuerzas se traten con la dignidad que les merecen como personas que Dios creó a su propia imagen. Es por eso que el Desafío Miqueas pide que la buena gobernanza sea en el centro de su trabajo.

Steve Bradbury
Director, Junta Internacional de Desafío Miqueas

II. EL GRAN DESAFÍO

En el formar continuo del pueblo redimido y del mundo de Dios, creemos que la Iglesia juega un rol central en lograr el tipo de próspero humano que Dios desea. Al mismo tiempo, al cumplir nuestros propósitos como administradores productivos de la tierra, empresarios creativos o trabajadores fieles, es muy claro que un sector privado que está empoderado y que empodera es esencial también. Y sabemos también que sin gobiernos adecuados, efectivos y  eficaces, y sus marcos internacionales, ni el sector privado ni la Iglesia puede ser efectivo.

A) La Buena Gobernanza es Esencial para Lograr los Objetivos de Desarrollo del Milenio

Por mucho tiempo, la buena gobernanza se ha reconocido como un ingrediente esencial en el desarrollo sostenible y en la erradicación de pobreza. Sin embargo, las discusiones constructivas en la arena internacional, entre los países de ingreso alto y bajo sobre las cuestiones de buena gobernanza, a menudo son difíciles y infructuosas. El progreso de lograr la buena gobernanza es más difícil aún.

Pero la calidad y la responsabilidad de la gobernanza – en tanto los estados de ingreso alto como en los de ingreso bajo - es completamente fundamental para el logro del objetivo más general del desarrollo sostenible. De hecho, algunos países incluso han adoptado un noveno ODM que es específicamente sobre los derechos humanos, la gobernanza democrática y la prevención de corrupción, con un conjunto de indicadores para medir el progreso.
Desafío Miqueas Internacional cree que la Iglesia, las instituciones religiosas y cristianos en el negocio – de hecho, cristianos individuales en cualquier situación que se encuentren – tienen un rol central para jugar como defensores de la buena gobernanza.

Esta publicación presenta nuestro pensamiento de por qué y cómo Desafío Miqueas, como un movimiento cristiano internacional que está creciendo, planea a ayudar la Iglesia a movilizar a los cristianos de cualquier circunstancia de vida durante los últimos cinco años de los ODM.

B) ¿Qué constituye la <<buena>> gobernanza ?

Comúnmente, la gobernanza se considera a referirse a los procesos o los medios por los cuales la toma de decisiones ocurre y se implementa. Sin embargo, la <<buena gobernanza>> en nuestro opinión se refiere tanto a los <<medios justos>> como a los <<fines justos>>:

§ Los <<medios justos>> se cumplen cuando las reglas que estructuran la toma de decisiones en el gobierno son justas, transparentes y responsables, y cuando los quienes que están encomendados a implementar las reglas lo hacen transparentemente y con integridad y eficiencia.

§ Los <<fines justos>> se cumplen cuando el resultado final de la formación de política es justa y fomenta el bienestar de todos; en particular, cuando las decisiones y la implementación de la política resultan en niveles decrecientes de la pobreza y sufrimiento humano, y niveles crecientes del próspero humano.
Los siguientes son ocho de las características identificadas comúnmente de la buena gobernanza que entran en la categoría de los <<medios justos>>:

1. Responsabilidad – Esto es el componente central de la buena gobernanza. Los participantes implicados tienen suficientes oportunidades para asegurar que el poder se use según sus intereses.

2. Participación – La participación directa o indirecta en la toma de decisiones de todos los miembros de la sociedad, incluso los más vulnerables.

3. Imperio de la ley – un marco legal que es justo y se hace cumplir con fiabilidad y predictabilidad. Incluye las condiciones legales necesarias para la actividad económica vibrante que está dispuesta a la participación de todos los sectores y las clases de la sociedad.

4. Transparencia – La toma de decisiones y implementación se hacen según las reglas y regulaciones fijas, y la información sobre estos procesos es accesible fácilmente a la sociedad civil, en particular a los quienes afectados, y a los medios de comunicación.

5. Capacidad de respuesta – todas las necesidades de los participantes implicados se tratan dentro de un tiempo especificado.

6. Orientado al consenso – mediación para lograr un extenso consenso en los intereses a lo largo plazo de la comunidad entera y cómo lograr estos intereses de la mejor forma.

7. Equidad e inclusividad – todos los miembros de la sociedad verdaderamente son participantes implicados en los procesos de la gobernanza, y en particular, los más vulnerables tienen oportunidades justas y suficientes para mejorar su bienestar.

8. Efectividad y eficiencia – la capacidad organizativa suficiente y la competencia directiva y técnica para cumplir las necesidades de la sociedad a través del uso prudente de los recursos, incluyendo el uso sostenible del medio ambiente y los recursos naturales.
Estas ocho características de la buena gobernanza solamente definen los <<medios justos>>; sin embargo, se supone comúnmente que generalmente, los <<medios justos>> resultan en <<fines justos>>.

Esto se supone también en la Declaración del Milenio, y aquí la resume el Desafío del Milenio de la ONU: <<Los hombres y las mujeres tienen derecho a vivir su vida y a criar a sus hijos con dignidad y libres del hambre y del temor a la violencia, la opresión o la injusticia. La mejor forma de garantizar esos derechos es contar con gobiernos democráticos y participativos basados en la voluntad popular>>.

Es la opinión de Desafío Miqueas Internacional que estas ocho características comúnmente identificadas de la buena gobernanza son principios útiles. Sin embargo, hay más que decir en cuanto a la conducta correcta y justa en la arena internacional – sobre todo en el caso de las naciones ricas y poderosas cuyas acciones más pequeñas pueden afectar drásticamente el bienestar de millones de personas que no son ciudadanos y que no pueden responsabilizar tan fácilmente a tales gobiernos de sus acciones o inacciones.

Por eso el octavo Objetivo de Desarrollo del Milenio – Fomentar una Alianza Mundial para el Desarrollo – es un objetivo con implicaciones significantes para los principios adicionales de la buena gobernanza que se aplican en particular a las naciones de ingreso alto. De hecho, estar comprometido a una alianza mundial sincera para el desarrollo humano requiere la dedicación a un método fuerte de responsabilidad mundial – responsabilidad a un grupo más extenso de participantes implicados que solamente las ciudadanos de un país.

Como veremos más adelante en esta publicación, Desafío Miqueas Internacional está en una posición única para tratar efectivamente esta falta de inclusión de los participantes internacionales implicados para responsabilizar a los gobiernos ricos y poderosos del progreso del ODM 8.

C) La buena gobernanza NO ES la realidad actual

Como representantes de la iglesia mundial, los principios de la buena gobernanza presentados en la sección B nos dan una lección de humildad – ya estamos muy conscientes que a muchas de nuestras propias instituciones de la iglesia les falta mucho alcanzar estos ideales. Puesto que no podemos responsabilizar a los gobiernos a un estándar más alto al que  responsabilizamos a nuestros mismos, nos comprometemos a ser socios con los gobiernos en vez de ser acusadores; nos comprometemos a esforzarnos en nuestros propios asuntos de gobernanza incluso mientras que luchamos a mejorar la calidad de gobernanza de nuestro país.

La buena gobernanza como definida según los ocho principios que se mencionaron anteriormente presenta un ideal que pocos países están a las puertas de lograr. El fracaso de hacer progresos en estos principios representa una barrera muy crítica a hacer progresos contra la pobreza endémica, es decir, a lograr los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Esta realidad ha afectado cada uno de nosotros – tanto de los países de ingreso alto como de los países de ingreso bajo. Sin embargo, en la búsqueda del desarrollo humano sostenible y de lograr los ODM, creemos que las mejoras hacia convertirse este ideal a una realidad son cruciales.

Debemos reconocer que existen diferencias significativas en la calidad de gobernanza de un país al otro. Debemos reconocer también que esto no siempre es una función de ingresos altos versus ingresos bajos, Norte versus Sur, ni el Oriente comparado al Oeste.
En muchos de los países de ingreso más alto, las arenas políticas están llenas de cantidades grandes de dinero para campañas las cuales tienden a manejar los resultados políticos para convenir los deseos de los intereses egoístas y cerrados de los ricos. Tales procesos son contrarios a una gobernanza que se esfuerza por la igualdad de la participación e inclusión de los más vulnerables.

Por lo tanto, se hace extremadamente difícil enfrentar la pobreza doméstica tanto como seguir hasta la terminación los compromisos internacionales de apoyo, comercio justo y la cancelación de la deuda – los cuales son críticos al logro de los ODM. Tales violaciones de los ideales de la buena gobernanza ocurren en muchos lugares inesperados, pero muchos de nosotros nos maginamos nuestras propias sociedades libres de este azote.

A los países de ingreso más bajo también les falta mucho alcanzar los ideales de la buena gobernanza, aunque los problemas específicos varían entre los países de este grupo. Una de las barreras más citadas al logro de la gobernanza efectiva es la corrupción endémica. En los países de ingreso más bajo del Sur, a menudo las carreras en el gobierno ofrecen la ruta más rápida a la riqueza personal. En cooperación con otras élites internacionales, líderes han vendido a bajo precio las primogenituras de países enteros, despachando billones de dólares de riqueza a los bancos extranjeros. Además de esta corrupción de alto nivel, la corrupción menor hace miserable la vida cotidiana – especialmente para las personas pobres. Esta corrupción es un resultado del deterioro extenso de la integridad debido a los sueldos no remunerados, el clientelismo político, una falta de vigilancia, pocas penas por mal rendimiento, y pocos incentivos por buen rendimiento.

A través de las relaciones sociales recíprocas o los sobornos directos, los ricos acaban por capturar mucho más en el gasto gubernamental en servicios sociales tales como en la salud, la educación y la asistencia social que lo hacen los pobres6. Incluso cuando los programas se diseñan y se financian específicamente para servir a los pobres, a menudo los fondos públicos no  alcanzan a los proveedores del servicio a la vanguardia; se 'pierden' en las burocracias públicas.

De la misma manera, a menudo los pobres reciben directamente solamente un porcentaje diminutivo del apoyo de los países de ingreso alto a los países de ingreso bajo – puesto que la mayoría de los donantes fomentan o incluso requieren la compra de los bienes y servicios en los países donantes. Esto es bueno para las corporaciones y los individuos del país donante pero no lo es para los quienes a los que se dirige el apoyo.

Por último, como vimos anteriormente, un compromiso solemne al ODM 8 – fomentar una alianza mundial para el desarrollo – requiere que los gobiernos sean transparentes y responsables no sólo a sus propios ciudadanos sino que a uno al otro – y a los quienes por todo el mundo que luchan por la supervivencia.

Como Desafío Miqueas, una red de líderes religiosos y trabajadores del desarrollo a la vanguardia en más de 40 países trabajando en el desarrollo sostenible y dedicados a lograr los ODM, hemos concluido que los ODM no se pueden lograr en el contexto presente del fracaso continuo de gobernanza (tanto en los países de ingreso alto como en los de ingreso bajo) y que no podemos satisfacer efectivamente las necesidades de los hambrientos y los pobres, ni crear oportunidades para ellos.
No obstante, a menudo las cuestiones de gobernanza se dejan por un lado cuando se discute el progreso de los ODM. Puede que estemos incómodos discutir estos asuntos, a veces por la preocupación de lo 'políticamente correcto', pero a menudo por la consciencia profunda de que pocos de nosotros ni nuestras iglesias o instituciones relacionadas con la iglesia cumplimos con  los estándares que estableceríamos.
Aun así, con el conocimiento pleno del trabajo que tenemos que hacer en nuestros propios <<casas>>, Desafío Miqueas Internacional cree que como parte de la comunidad de cristianos cada vez más conectada por todo el mundo, tenemos un rol especial y crítico para jugar en cuanto a proponer y implementar una campaña de la responsabilidad gubernamental para lograr los  ODM.
Esto podría ser el primer paso hacia las mejoras dramáticas sostenidas en la gobernanza.

III. Movilizar a la comunidad cristiana. ¿Por qué?

En la lucha mundial contra la pobreza endémica, se ha hecho cada vez más evidente que las comunidades de fe, tanto en el nivel local como en el nivel global, tienen una influencia significante sobre los quienes que tienen poder político y económico – si esas comunidades de fe eligen usarlo con integridad. Entre estas comunidades de fe, la iglesia cristiana es un <<gigante dormido>>, especialmente el sector grande y creciendo cada vez más rápidamente que se identifica como <<evangélica>>.

El único poder que tiene la Iglesia (y por lo tanto, el Desafío Miqueas también) es el poder que viene de seguir la voluntad de Dios. Pero si los ODM <<se hacen eco de la voz de los profetas bíblicos...>>, como expone la Llamada Miqueas8, quizás ha llegado el momento oportuno para dedicarse al pensar de manera nueva sobre los enlaces antiguos entre las comunidades de fe, de gobiernos, de la sociedad civil y sobre el imperativo moral urgente para mejorar el bienestar de la mayoría de seres humanos en nuestro mundo.
Para la comunidad cristiana mundial, hay otras razones importantes para  movilizarse ahora:

A) Es una parte importante de nuestra fe compartida y bíblicamente enraizada

La preocupación de Desafío Miqueas Internacional por la buena gobernanza origina de nuestra convicción que Cristo es Señor de todos – incluso los gobiernos9 – y que Él cuida profundamente por la condición de los seres humanos y Su creación. Por lo tanto, así la debemos cuidar también. Además, creemos que Dios claramente ha dado a los gobiernos un rol importante de  proteger los oprimidos, defender a los débiles, y asegurar que los pobres tengan acceso a los medios para sobrevivir y prosperar. La Biblia está llena de pasajes que urgen a los líderes que actúen justamente y que avisarles de las consecuencias de no hacerlo.
Tanto las organizaciones matrices de Desafío Miqueas Internacional – la Alianza Evangélica Mundial y la Red Miqueas – como los individuos, las iglesias y los grupos vinculados con Desafío Miqueas, creen que al vivir verdaderamente nuestra identidad en Cristo, es imprescindible que los ciudadanos cristianos tomen una parte activa en exigir que sus gobiernos gobiernen justamente.
Además, es fundamental que traten de hacer justicia en relación a todas las criaturas de Dios a través de dar prioridad absoluto al logro de los ODM, entre otros asuntos.

B) La Iglesia puede hablar éticamente y proféticamente a los que tienen el poder

Puesto que estamos arraigados en nuestras comunidades respectivas, pero que también aspiramos a transformar y mejorar a nosotros mismos y a nuestras comunidades, las iglesias y otros grupos de fe están bien dotados para encarnar y promover los valores más altos y mejores de sus sociedades. Si se hace con humildad y cuidado, las iglesias pueden ser únicamente eficaces para responsabilizar a los quienes con poder político y económico a los principios y valores de esa sociedad – y de buena gobernanza. Existen innumerables ejemplos recientes – de Sudáfrica a Polonia a Timor Oriental – en los cuales las comunidades de fe integradas en las comunidades han insistido que los gobiernos <<hagan lo correcto>> y que sometan a la voluntad de los gobernados. Según Religiones por la Paz (WCRP) y la Campaña del Milenio de la ONU, <<los líderes religiosos están únicamente dotados para ayudar a los líderes mundiales restablecerse a lograr los ODM para 2015. Las comunidades religiosas por todo el mundo tienen una vieja tradición de tratar de maneras creativas y efectivas los asuntos de la pobreza extrema y de la injusticia social>>.
En el servicio de avanzar considerablemente el lograr los ODM, responsabilizar a los gobiernos de hacerse mejor es una de las cosas que queremos hacer cuando hablamos de construir la capacidad de los cristianos de hacerse defensores de la buena gobernanza. Responsabilizar a nuestros líderes políticos de perseverar en sus compromisos que han hecho en relación a los ODM es otro componente importante de esto.

C) Es crítico al ministerio y a la integridad de la Iglesia

En uno de los precursores de Desafío Miqueas, la Declaración Miqueas dice <<la Misión Integral o la transformación holística es la proclamación y la demostración del Evangelio. No es simplemente que la evangelización y la participación social tengan que desarrollarse juntos. Más bien, en la misión integral, nuestra proclamación tiene consecuencias sociales desde que  lamamos a la gente a que ame y se arrepiente en todas las áreas de su vida, y nuestra participación  social tiene consecuencias evangelísticas cuando damos testimonio de la gracia transformadora de Jesucristo>>.
Estamos convencidos que a través de empoderar la iglesia a meterse en el Evangelio en toda su plenitud, los cristianos y las iglesias promoverán las políticas gubernamentales que empoderen a los pobres, que fomenten un sector privado productivo y que cuiden el medio ambiente. Sin embargo, durante algún tiempo, la comunidad cristiana parece haber abandonado su rol  de usar las voces de sus miembros para responsabilizar a nuestros líderes de sus promesas y acciones. El trabajo con que la Iglesia se ha asociado tradicionalmente e históricamente – es decir, el discipulado de los miembros y el trabajo en servicio social y moral a la gente – no es de menos importancia, pero nosotros, como cristianos, tenemos otra responsabilidad fundamental. Esto es nuestra llamada del clarín al cuerpo de Cristo para movilizarnos y ponernos el manto de ser la consciencia de nuestra comunidad, de nuestros gobiernos y de nuestro mundo.

CONCLUSIÓN

Abierto a su Servicio – Un Caso de Buena Gobernanza trata de animar discusión abierta sobre la participación cristiana en el apoyo profético que promueve la buena gobernanza. Abrimos este diálogo en particular con un reconocimiento claro que a todo aquel a quien se haya dado mucho, también mucho se le demandará, y que tal discusión también implicará plenamente la  iglesia cristiana en revisar sus propios procesos y responsabilidad.
Pero nuestra intención es que por medio de nuestro servicio e identificación con los pobres, nosotros mismos nos haremos ciudadanos y testigos confiables que inciten la buena gobernanza en nuestros gobiernos locales y nacionales.

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